Samahia

Yo no doy cursos/talleres… Yo comparto Sabiduría Ancestral Femenina

Este articulo nació de una profunda reflexión. En este Solsticio pasado de junio 2017, celebré 4 años de llevar el mensaje de la Madre Tierra por el mundo. Decenas de viajes a Templos de Poder, cientos de peregrinaciones, decenas de iniciaciones… y todo esto, primero para sanarme yo misma, y segundo porque mi objetivo es compartir toda la Sabiduría que me ha sido devuelta por el mismo planeta y por el Amawta (sabio) que me inició.

Es esto lo que me ha llevado a reflexionar sobre cuanto he invertido económicamente en mi sanación física, mental y emocional… Ufff creo que ya perdí la cuenta. Confieso que realmente en terapias y en cursos no he invertido mucho a lo largo de mi vida, pero los viajes a los Lugares de Poder del Planeta y los viajes para encontrarme con el Amawta, creo que ya no tiene ni sentido poner números.

El valor/precio inicial de mis encuentros

Reconozco que por herencia y crianza siempre tuve muchos bloqueos y un gran sentido de la carencia implantado. Cuando encontré mi misión de vida y casi durante un año yo compartía todos mis encuentros y ceremonias de forma gratuita, y era simple, pues mi padre y después mi pareja me mantenían, era bonito “servir” así. Hasta que llego un día en que me quede sin pareja, y mi padre me dijo: “me parece hermoso que ayudes a la gente, pero no con mi dinero”.

Así que mi sostén económico se fue y me vi en la obligación de ponerle un valor a mi misión de vida, aprender a vivir de ella, pues a mi profesión de arquitecta ya no quería volver, y amaba lo que hacia al servicio de la Madre Tierra.

Cuando recién empecé a poner un valor a mis encuentros, me daba hasta vergüenza decir cuanto yo pedía por compartir un taller, y aunque era un valor mínimo, algo así como el de una cena, yo no me sentía merecedora de esto, tenia la sensación de que me era más fácil dar todo gratis y/o hacer los intercambios/donaciones por voluntad, a poner un precio.

Recuerdo que, aunque era un valor mínimo y accesible lo que pedía, la gente me regateaba y me negociaba “mi propio valor”, les parecía caro lo que compartía. Así que fueron unos meses donde yo ponía en manos de los demás mi misión pues no me sentí valida, pero lo más grave es que yo no me sentía a gusto con esta situación, me sentía muy incomoda y seguía teniendo muchas carencias económicas. Aquello que amaba a hacer se me estaba volviendo una carencia y una limitación.

También observaba que muchas mujeres invertían mucho dinero y tiempo en viajes de locura, en alcohol, en maquillajes, en cirugías, en fiestas, en bolsos y ropa de marca, en medicamentos, en relaciones tóxicas… pero cuando yo les hablaba de la Tierra y el poder femenino se quejaban del precio o no tenían tiempo… y la verdad es algo que hasta hoy no entiendo.

Siento que la Mujer ha perdido totalmente el valor de todo aquello que la hace grande por dentro y la libera de las máscaras.  Invierte todo su potencial en cosas y personas que le hacen daño y la hacen perderse en fantasías… y cuando le hablan de sabiduría femenina siempre tiene excusas o regatea.

Yo recuerdo mi vida antes de encontrar mi misión, y una vez recuerdo que no tenia ni para pagar el alquiler de mi casa, pero me hablaron de un vidente que costaba casi el precio del alquiler, y ni me acuerdo que me inventé, pero pedí prestado y fui a verlo…

La Mujer cuando quiere es capaz de hacer lo que sea… mueve lo que sea.  Lo único es que debemos aprender a discernir en que invertimos nuestro tiempo y nuestro dinero, nuestra energía.. nuestra voluntad.

….

Así que con todo esto que me sucedía, fui a ver a mi Gran Maestro, el Amawta, y le conté mi situación, lo que sentía y lo que veía.. Recuerdo que tuvimos una profunda conversación y aquí comparto lo que cambió para siempre el sentido de mi propio valor.

El me dijo: ¿Cuándo tú vas al panadero y necesitas 8 panes y solo tienes para pagar 5, él te los regala?

Yo respondí: No…

Entonces añadió: ¿Por qué crees que el panadero tiene más valor en lo que él hace que tu misión…  tu que alimentas y sanas el alma, que ayudas a las mujeres/hombres a ser libres?

No te interesa hacerte millonaria ni que vengan en masa a verte, necesitas gente que quiera sanar de corazón… necesitas atraer a personas que no negocien el precio de su sanación y su bienestar, personas que hagan inversiones en ellas, en su alma.

….

Y esos breves instantes de cuestionamientos cambiaron para siempre mi vida.

Recuerdo que a partir de ese momento tuve que hacer varias iniciaciones con la Madre Tierra para desbloquear los sellos y códigos de no valer y de carencia que había heredado y otros que yo misma había generado. También me tome un tiempo para replantearme como compartir mi misión de vida con el mundo de forma equilibrada.

También de ese día comencé a ser muy consciente del Ayni, que para la Cultura Aymara y es algo que también lo tienen todos los pueblos ancestrales, aquello que se llama La Ley de Reciprocidad, el intercambio justo. Los Amawtas (sabios de los Andes) dicen que siempre debe existir este intercambio en la misma proporción y del mismo valor para las dos partes, pues cuando no se cumple, se crea un desequilibrio en la energía, y tarde o temprano habrá que realizarse ese ajuste, pues la vida se trata de equilibrio e intercambios justos, y no solo hablo de dinero sino de todo tipo de intercambios: materiales, emocionales, misionales, físicos, etc.

A veces cuando escucho eso de intercambio/donación voluntaria… siento que funcionara el día que todos estemos en un mismo nivel de consciencia, de lo contrario siempre habrá un desequilibrio, alguna de las partes siempre esta en desequilibrio.

Mi misión HOY

Después de aquella etapa tan dura de aprendizaje sobre el valor de mi misma, sobre le valor de mi misión, después de reconocer mi carencia y mis bloqueos y liberarlos, después de descubrir la Ley de Reciprocidad y aplicarla en mi vida diaria, hoy puedo decir que Mi Misión y Mis Encuentros en Círculos Sagrados están en equilibrio y armonía conmigo, con la Sabiduría que comparto y con la Pachamama.

Como Mujer Medicina Amawtica tengo dos pilares:

El primero es el Enraizamiento

Se trata de compartir con los seres humanos como reconectarse de forma consciente con la Madre Tierra, que es la fuente de la Energía Sagrada Femenina. Para mí las raíces son la fuente de la vida, de la salud, del equilibrio, de la calma, de la sabiduría, la abundancia y el discernimiento… del amor. Estar en conexión con la Madre Tierra que es el Espíritu de este planeta, nos lleva a un estado superior de consciencia. Madre hace referencia a mater, que viene de materia, y es esa materia que nos da un cuerpo y el cuerpo nos da la posibilidad de evolución a nuestra alma. Si nuestro templo corporal no esta enraizado, se nos hace difícil vivir, nos perdemos de la conexión con la esencia del alma, enfermamos y nos llenamos de falsas necesidades.

Reconectar con la Madre Naturaleza es gratuito, por eso nadie habla de esto. Pero los seres humanos hemos olvidado como hacerlo, y a ello dedico mi vida… a ayudarles a recordar.

El segundo pilar es reactivar el Templo de Poder Femenino, la Matriz en la Mujer.

Después de las raíces, está el vientre “energético” femenino, que es el activador del poder en el planeta, pues de allí viene la vida, la mujer es la Gran Iniciadora de los misterios, ha llegado el momento de recordar y de volver activar este poder.

Muchos de los bloqueos o temas no solucionados que seguimos teniendo pese a llevar un camino profundo de sanación, es porque nunca se abordaron desde la Matriz (útero), llegar a ellos con consciencia uterina, es decir desde este “origen”, libera y sana muchas cosas en nosotras, y en la vida de nuestros hijos e hijas, libera nuestra genealogía para siempre.

Cuando una matriz esta activa, la sanación “física” de los órganos sexuales femeninos se realiza en muy poco tiempo. También es necesario sanar de forma definitiva los abortos ya sean espontáneos o provocados, pues dejan huellas irreparables en la Matriz.

La salud deteriorada de la mujer y el malestar de los órganos sexuales femeninos revela el estado de la Feminidad Sagrada y el equilibrio del Planeta.  Es decir, nos falta muuuuuuuucho todavía por hacer.

GRATITUD PROFUNDA
Doy gracias a todas las mujeres y hombres, hermanas y hermanos que han participado en los Círculos, Ceremonias, Viajes y Encuentros que comparto en todo el planeta, por la confianza y el amor que recibo siempre…

Agradezco que puedan trascender mi personalidad y hayan podido reconocer que soy una Mensajera Amorosa de la Madre Tierra… y que lo que compartimos no son talleres o charlas profundas, o viajes exóticos, son Sabiduría Femenina Ancestral, transferida por seres sabios y por el mismo planeta… ES UN LEGADO

Estoy segura, y lo digo de corazón, que todos aquellos con quienes he podido compartir desde que descubrí mi misión de vida, han sentido y han recibido esa Semillita de Luz que un día me sano y me hizo libre a mi…. Han abierto su corazón para recibir la Medicina que yo llevo como Mujer Sagrada.  No hay un día que no reciba un mensaje de gratitud o un testimonio contándome grandes transformaciones en los seres gracias a lo que hemos compartido juntos. y eso me hace profundamente feliz… da sentido a mi existencia en este planeta.

Lo que yo comparto hoy es un Sabiduría construida con cada alma que encuentro en mi camino… todos somos Medicina de la Madre Tierra… y mi mas profundo anhelo es que todos la descubran e iluminen al mundo con su color/medicina…

El Enraizamiento es un Arte, es una Estado Superior de Consciencia
La Matriz Femenina es el Origen… de todo y de todos…

Escrito por: Samahia.

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