Temas varios

Sobre los Trastornos Alimenticios y la Madre Biológica

Hace un par de semanas sentí el compartir sobre este tema, pues es también un tema de equilibrio y sanación de la Energía Femenina.

Cuando era niña era delgada y pequeña en tamaño, a la edad de 8 años mi madre y una médica decidieron que yo no tenía el peso suficiente y me dieron un medicamento para engordar; a partir de ese momento hasta los 26 años padecí de obesidad. Quien me ve hoy no me cree, también porque mi cuerpo eliminó en un gran porcentaje las estrías y la piel que me sobraba.

Durante mas de 15 años viví obsesionada con las dietas y los alimentos, con las calorías de lo que ingería; yo sé que es no consumir grasas ni azucares, ni sal en los alimentos, solamente verduras, leche descremada, pan y galletas integrales, productos dietéticos, y una que otra fruta pues me decían que el banano, el aguacate, la manzana roja y la zanahoria engordaban; mientras mis amigas del colegio comían lo que todos los niños y adolescentes comen, yo comía galletas integrales y manzanas verdes.  En mi adolescencia era un lujo una hamburguesa.

Mi menstruación me llegó a los 13 años y mi cuerpo adquirió más tamaño muy rápido. Desde mis 16 años la ropa que vendían no me quedaba, así que vestía con pantalones de hombre; he pasado épocas de mi vida donde me vestía de negro para ocultar mi peso, también otras épocas donde me vestía de chándal/sudaderas pues yo creía que así no me veía gorda; también pase por la etapa de vivir con zapatos muy altos y de plataforma pues yo creía que así se me estilizaba el cuerpo; también durante algunos años me maquillaba extravagante para que la gente me mirara más la cara que el cuerpo. Pasé gran parte de mi vida haciendo dietas y encerrada en el gimnasio, perdiendo 400 gramos que en un mes terminaba por duplicarlos.

Todos estos cambios emocionales y físicos hicieron que yo me desarrollara grabando en mi grandes huellas que aún sigo sanando, huellas de pudor y vergüenza frente a mi cuerpo y grandes temores en mi sexualidad. Yo no podía verme desnuda, mucho menos frente a otra persona, ya ni hablar de la intimidad pues sentía mucha vergüenza… en conclusión, yo misma no me gustaba.  Odiaba mis pechos grandes, mis caderas anchas, mis muslos tan rellenos.

Durante toda la secundaria me llamaron “gordita” y en mi memoria solo recuerdo a mi padre diciéndome cuando hacia alguna dieta: ¿Para qué haces dieta hijita? Si tú siempre serás gorda como tu madre y el resto de la familia….

Durante años viví sometida a padecer cada vez que comía y a escuchar incesantemente en mi cabeza aquellas palabras de mi padre.

Sin embargo, yo en el fondo sabía que esto no era real, y siempre me había visualizado con un cuerpo más delgado, no perfecto, pero si poniendo leggins para hacer ejercicio, los cuales jamás había podido usar por mi sobrepeso, y además porque se me tallaban los rollitos y se veía feo.

Apenas pude, hui de mi casa y me fui a estudiar lejos, después de mucho tiempo entendí el por qué. Aun así, aunque bien lejos vivía, la obesidad seguía conmigo, ni el cambio de país, ni de alimentación, ni de cultura me ayudaban con mi peso, seguía siendo una gordita aparentemente feliz, lejos de su familia, pero mis emociones seguían estando bloqueadas.

Estando lejos, un día entendí que yo había huido de mi madre, y aunque estábamos bien separadas, ella estaba más cerca de mí que nunca; también comprendí que mi familia era un poco toxica y falta de afecto, y por esa razón yo también decidí no vivir allí donde había nacido y que mi gordura me brindaba protección y cariño. También descubrí que mi madre me había dado la mejor ropa y la mejor educación pero que nunca estuvo conmigo; descubrí que mi padre me dio afecto, pero era un gran mentiroso y era un desconocido para mí; en conclusión, crecí sin padres (afectivamente hablando), pero bien protegida por mi cuerpo y su grasita.

Un día, después de muchos años volví a casa y aunque no quería, sabía que tenía que volver; en esa época no era muy consciente, pero recuerdo que volví porque estaba cansada de huir y quería cortar con mi familia, y hacer un reconocimiento con mi madre y mis abuelas (ausentes).

Entonces al poco tiempo de volver a casa, recuerdo que yo sentía bien en el fondo liberar lo que mi cuerpo cargaba y así enfrenté la razón más grande por la cual yo había huido (mi familia y especialmente mi madre), yo misma decreté que jamás iba a volver a sufrir por la comida, que jamás me iba a cohibir de comer algo, y que le ordenaba a mi cuerpo recuperar su peso natural.

Así fue, aceptando mi situación y conviviendo nuevamente con mi madre, comencé a reprogramarme en mis creencias y dejarle de tener miedo a los alimentos, decidí volver a tener amor a la comida para disfrutarla, igual que a mi mamá. Esa situación bajo presión hizo que perdiera peso y ya nunca más volví a recuperarlo.

Desde hace casi 10 años mi cuerpo recuperó su peso y mi piel su elasticidad ajustada a esta nueva talla, deje de sufrir comiendo y mi peso se mantiene estable al igual que el tamaño de mi ropa, tengo algunas estrías, pero nada grave teniendo en cuenta que viví casi 15 años sometida fuertemente a subidas y bajadas de peso; mi cuerpo recibió el amor que necesitaba y el mensaje que le di con firmeza, así el mismo se ajustó y yo recompuse el vínculo materno y de protección sobre mi misma.

Con el pasar de los años y hoy que estoy al servicio del Femenino Sagrado, pude comprender que sucedió conmigo, y es lo que quiero compartir con todos vosotros.

El sobrepeso, la anorexia y la bulimia tiene relación directa con la Madre Biológica, con los alimentos, la nutrición, la protección (ya sea abandono o sobreprotección) y eso quiere decir con la Energía Femenina.  Si padecemos de alguno de estos trastornos hay que ver a nuestra mamá.

Padecer de obesidad o sobrepeso hace referencia al hecho que el cuerpo está siendo sometido a una responsabilidad y una energía extra que no puede sobrellevar, entonces engorda para soportar esa carga o lo hace también por desprotección para aislarse.

Nuestra madre es nuestra gran iniciadora de la vida, la leche materna nuestro primer alimento en condiciones normales es nuestro primer vinculo con el alimento, con lo femenino.  Muchas veces los desajustes alimenticios vienen desde esta época de recién nacidos.

En mi caso por ejemplo mi madre no me busco y soy hija única, tampoco pudo lactarme y tampoco estuvo conmigo en mis primeros meses, pues cuando nací le extirparon el útero y ella casi muere. Fui criada por mi abuelito, una tía y una señora que me cuidaba; cuento mi historia desde la objetividad y lo que me sucedió para que cada persona que pueda recibir el mensaje y también pueda decodificar su vida y sanar.  Yo se en mi corazón que mi madre me ama y me ha dado todo lo mejor que ella ha podido.

Era obvio que ante tal desprotección y además forzada por mi madre a engordar, seguramente porque no quería que yo enfermara, mi energía de desprotección encontró el medio perfecto para manifestarse Y ENGORDÉ, aparentemente de forma permanente y sin solución alguna.

Hoy puedo deducir que en esa época mi estado emocional era:  Me siento sola, sin hermanos, mis padres no están conmigo, extraño a mis padres, quiero a mi mama conmigo. Siempre recuerdo haberle pedido a mi madre que pase tiempo conmigo y ella me respondía “es que tengo que trabajar para darte lo mejor”. Mis carencias emocionales de alguna forma tenían que manifestarse y hacerme ver a traves de la gordura.

Cabe aclarar que en mi árbol genealógico también había un patrón, pues mi madre sufría de obesidad al igual que sus hermanos, y es que mi abuelita materna enfermó muy joven, así que ellos tampoco tuvieron a su madre, fue mi madre quien los crío. Mi madre no tuvo madre, pero era la madre de mis tíos, mis tíos no tenían madre, sino que fue reemplazada por la hermana; mi madre, aunque me dio todo lo material crecí sin ese vinculo emocional materno… en conclusión como se puede ver, hay un problema con la Madre/Maternidad en mi linaje Femenino.

Cuando comprendemos nuestra historia y liberamos el patrón, comenzamos a escuchar a nuestro cuerpo y es de forma inmediata y más sabia que comenzamos a alimentarnos mejor y a seleccionar lo que ingerimos, pero es verdad que las compulsiones por comer disminuyen radicalmente, pues el cuerpo ya no las necesita.

En mi caso particular, pase tantos años sometida a los alimentos, a los gimnasios y a las dietas, que desde que sane el patrón, me permito comer de todo absolutamente y no hago mucho ejercicio, aunque regularmente hago peregrinaciones en la montaña. Cuando como mucho mucho, subo hasta 4 kilos, pero en unos meses ellos vuelven a irse sin esfuerzo. Siento que todo es cuestión de EQUILIBRIO.

Quiero también hacer énfasis que cuando padecemos trastornos alimenticios, no se sanan solo cambiando una dieta o plan de alimentación, debemos ir al origen de esa situación a nivel emocional, sino volverá a manifestarse de otra forma o en otro órgano o en mas peso.

Compartir mi camino…

Día a día encuentro muchos casos, donde mi historia se ve reflejada en muchas mujeres, en diferentes situaciones y personajes, pero con un mismo origen. Con este caminar también pude descifrar que el sobrepeso acompaña también a mujeres con el masculino herido, es decir mujeres que se han vuelto guerreras por protección y defensa, por una herida en la niñez y/o la adolescencia, y como están sometidas a grande cargas y responsabilidades su cuerpo necesita engordar para soportar tal peso.

Cuando una mujer inicia un camino Sagrado Femenino debe también recuperar su peso apropiado, pues lo femenino también hace referencia a la fluidez energética y el movimiento del cuerpo, y cuando estamos gorditas esto se da con dificultad, así mismo el rendimiento físico y la capacidad cardiovascular.

Una amiga fue a ver a una gran mujer medicina chilena, y cuando se vieron la sabia mujer le dijo: ¡pero hija mía! ¿A dónde vas con todo eso? … ella hacía referencia a la carga emocional que llevaba mi amiga en su vida, de sus responsabilidades impuestas y de la desprotección que sentía.

He tenido levemente la oportunidad de compartir con mujeres con anorexia y bulimia, y mi caso no dista tanto del de ellas, confío que este articulo pueda aportar luz en las mujeres que padecen de estos trastornos alimenticios.

Cuando comparto en los círculos femeninos de mujeres, he podido ver como ellas comienzan a perder peso de una forma muy rápida… simplemente siento que hay que saber guiar a la mujer en cómo decodificarlo cuando ellas no pueden solas.

Salvo que haya una enfermedad muy seria de por medio como con la tiroides, siento que el sobrepeso es muy fácil de liberarlo… y aun así me atrevo a decir que, si llegamos al origen emocional de esa enfermedad, que seguramente tendrá que ver con la madre… también puede sanarse.

Te invito con profundo amor a reflexionar sobre tu propia historia o sobre la de tus hijos e hijas…

Alimentarse debe ser un acto de placer, es una de las formas mas hermosas de explorar esta vida humana y lo más importante: ¡Nuestra amorosa Madre Tierra nos nutre y nos sana a través de sus alimentos… es una forma también de disfrutarla y sentirla… comer no nos debe hacer daño… nos debe hacer felices y libres…!

Siente y disfruta los sabores y olores de nuestra Madre Tierra a través de sus productos y múltiples preparaciones, pues que cada uno revela la riqueza de donde vienen, muestra la sabiduría del pueblo que prepara esos alimentos…

Te comparto un articulo sobre la Sagrada Desnudez click aqui

Escrito por: Samahia.

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