Samahia

Hacia un reconocimiento de mi Ser Nómada

Dedico con profundo amor este articulo a mis hermanos Amazigh (Bereber)…

Toda cambio consciente genera una gran transformación

En el 2012 tuve una gran y total crisis personal. Hoy estoy segura de que fue mi alma la que quiso ser escuchada y me despojo de todo lo que tenía, para que yo pudiera entrar en contacto con ella y con mi misión personal. Me quedé sin casa, sin trabajo en una profesión afamada, llena de deudas, sin pareja y con mi cuerpo muy debilitado, bajas defensas, anemia, entre otras muchas cosas.

Así que, en aquel momento, decidí rendirme absoluta y totalmente, ya que había intentado hacer mil y una cosas para volver a tener la economía y estabilidad de la que siempre había gozado, pero finalmente pese a varios emprendimientos y ayudas externas, no pude. Lo único que hice porque no podía más con la vida, fue, “solar todo y me rendirme”. En este momento me despojé materialmente de todo lo que poseía, muchas cosas las regalé y otras las vendí. Mis posesiones hoy, son una maleta mediana, dos tambores y unas vasijas de barro. Desde el 6 de junio de 2013 viajo constantemente por todo el planeta, en la búsqueda de la sabiduría ancestral de los pueblos originarios y accediendo de forma consciente a los Templos Naturales de la Tierra.

Hoy confieso en este articulo que nadie entiende como vivo, muchos lo critican y otros se admiran que pueda vivir con tan poco y de forma tan básica. Sin embargo, este estilo de vida está unido a mi misión como Mujer Medicina, viajo constantemente por todo el mundo llevando el Mensaje de Los Andes, de volver a conectarse de forma consciente con la Madre Tierra (Enraizamiento) y sirviendo al Despertar del Femenino Sagrado.

Mi maleta lo que menos lleva es ropa, sin embargo, está cargada de objetos de poder, piedras, materiales para hacer fuego, cristales y libros, todo esto conforma mi hogar ambulante. Y así ha sido mi vida durante estos años, viajo como un caracolito con su casa para todos lados. Aunque a veces me digo que llevo mucho equipaje, incluso podría vivir con mucho menos, salvo mis objetos sagrados, necesito muy poco para vivir.

Muchos creen que soy una hippie, una especie de viva la vida sin responsabilidades, otros siempre me preguntan por mis títulos no ejercidos, en ocasiones a muchos les inquietan que donde pago mis impuestos o que donde saco tanto dinero para viajar. Otros tantos no imaginan no tener una casa física. Algunos que no entienden dicen que vivo de la gente, y un sinfín de visiones frente a mi estilo de vida. Todas estas cosas me han llegado a decir, donde admito que tampoco digo mucho al respecto, simplemente escucho, pero es que tampoco se que decir, es una fuerza interior muy grande que me sostiene en este peregrinar, y la única verdad es que este camino me sano y me hizo libre, me hizo autentica, donde mi alma esta más fuerte y escuchada que nunca y mis células están llenas de vida.

Después de esta larga y transformadora experiencia y aunque no ha sido fácil, pues cuesta al principio entrar en el flujo universal y la confianza en uno mismo, agradezco a la Tierra misma que me haya enseñado una autentica forma de vivir, simple, sencilla y con lo necesario.

Siempre tuve una vida muy cómoda y fui una mujer muy atentida, ahora he aprendido sobre la verdadera autonomía y mi verdadero poder, he aprendido a adaptarme a todos los lugares, condiciones, medios ambientes, personas, camas, culturas, temperaturas, tipos de alimentación, y sin darme cuenta “mi vida nómada” me ha llevado a transitar un camino de humildad donde vivo al máximo mi presente, dejando de controlar y planificar, sorprendiéndome en cada instante…

Mi vida nómada me ha llevado realmente a “vivir en plenitud con el flujo universal y la Tierra Sagrada que me sostiene”.  Antes yo era muy mental, desconfiada y controladora, pero este camino ha transformado cada átomo de mi Ser visible e invisible.

El Gran regalo del Mágico Desierto del Sahara

Hace unos días llegue al Desierto del Sahara y he descubierto un pueblo ancestral llamado Bereber, una parte de ellos aún son nómadas pues hay muchos que desde hace unos siglos se han establecido.  Los Bereber Nómadas son admirados, son verdaderamente muy estratégicos y fuertes, ¡imagínense! ¡¡Ser nómada en un desierto, eso sí que es de admirarse…!! Allí en el árido desierto y en movimiento viven desde que nacen hasta que mueren, comen, duermen, se educan, hacen trueques, dan a luz, juegan, cocinan… se trasmiten oralmente una lengua antigua que no tiene escritura.

Así que, desde hace unos días, mi estilo de vida “nómada” tan criticado y poco entendido, es la forma de vivir de un pueblo que habita en la Tierra desde hace más de 10.000 años. Me siento en casa.

Agradezco haber llegado hasta aquí, para poder comprender que no soy extraña, ni loca. Que mi Ser reconoce esta forma de vivir que seguramente ya tuve en otra vida, reconoce que mis ancestros pisaron estas tierras, que pertenezco a este lugar sagrado.

Ser Nómada habla del Planeta Tierra como Hogar, no de un territorio en particular o extensión de tierra.

Habla de la gran capacidad de adaptación, de la innovación, de la autenticidad, de un enraizamiento desde un sentir ancestral.

Habla de la conexión sutil con los recursos y energías del planeta.

Habla de la conexión con las estrellas, de la ritualidad y la vida comunitaria.

Habla del desapego y la no propiedad, del valor de lo básico y los recursos disponibles.

Habla de las tradiciones ancestrales resguardadas a través del tiempo.

Habla de la humildad, de la paciencia, de la lentitud, de la confianza y la creatividad…

Habla de la ciclicidad en espiral.

Habla del único lenguaje: del Amor y el corazón no solo abierto, sino «expandido»

Ser Nómada habla del viaje de la vida y la exploración de lo visible y lo invisible.

Ser Nómada es ser Maestro/Maestra del Tiempo y del Espacio en el sentido Interdimensional aplicado a la vida misma.

Amo Ser una Mujer Nómada… porque en el Sahara me he reconocido.


Escrito por: Samahia.

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