Sagrado Femenino y Masculino

La Sagrada Desnudez, nuestro estado original y primigenio

En el 2013 fue iniciada en la Sabiduría Amawtica de Los Andes,  los primeros meses fueron de profunda sanación, ya luego este mágico camino activo una poderosa medicina en mí, que es la que comparto con el Mundo, es mi misión de vida, y se trata de cómo sanarse a través de la naturaleza (Madre Tierra), o Pachamama para los pueblos andinos.

En el 2016 después de mi primer viaje a la Polinesia, recibí un mensaje amoroso de la Madre Tierra y me dijo: “ahora debes sanar tu piel”. Yo en ese momento no entendía, pero poco a poco se fue revelando tan maravilloso mensaje.

En ese momento comenzó este camino de liberación, que ha sido bastante duro, lo confieso, pero da una libertad inimaginable, siendo sincera allí comenzó mi verdadero camino de empoderamiento femenino a través de la Tierra, volviendo a hacer sagrado mi cuerpo, ya que el cuerpo fisico lo es todo.

Han pasado ya varios años donde a través de la Naturaleza y de forma consciente, logré sanar tantas heridas que cargaba en mi piel. Hoy ha llegado el momento de compartir estas bellas experiencias para volver a sacralizar el cuerpo.

ANTECEDENTES
Obesidad

Diferentes sucesos pasaron en mi familia, y desde los 8 años que comencé a engordar sin parar, solo tengo recuerdos sobre experiencias desagradables en relación con mi cuerpo fisico. A medida que fui creciendo y con la adolescencia, además de la obesidad, rechazaba mis rasgos indígenas, mi pelo largo oscuro, mis caderas anchas, mis labios gruesos, mis pechos grandes… ya ni hablar de verme desnuda en conjunto era un horror. Mi cuerpo siempre fue un complejo.

Pasé una larga etapa de mi vida desperdiciando energía en dietas, obsesionada por estar delgada y pasando horas en el gimnasio, bebiendo litros de agua y contando calorías. Después de los 25 años, cuando libere este bloqueo femenino llamado “obesidad”, mi cuerpo se estabilizo y jamás volví a sufrir por eso, subo o bajo algunos kilos, pero nada me impide disfrutar de lo que como, hice las paces con los alimentos y con mi Madre biológica. Ver articulo obesidad y trastornos alimenticios.

Alergias y acné

Al igual que mi obesidad, desde bebé he sufrido de alergias e irritaciones cutáneas, y en mi edad adulta sufrí de acné casi incurable durante 7 años, muchas cicatrices. Mi piel físicamente siempre estuvo enferma manifestando desprotección y otros daños emocionales. Y aunque esto ya lo venía trabajando hace años y de vez en cuando manifiesto algún malestar, reconozco que mi piel ha sido un gran medidor de mi estado interior.

Sexualidad

Ahora comparto sobre mi vida íntima en pareja. Con estos antecedentes de mi niñez y adolescencia, los enormes tabúes y miedos que tenía eran amplios y variados. Yo no me aceptaba sola desnuda, como para atreverme a estar confortable con un hombre. Confieso que siempre tenia la luz apagada, no me gustaba que me vieran desnuda, mucho menos tener claridad en el momento de estar en la intimidad. Hasta en verano dormía con pijama de mangas largas, siempre escondiendo mi cuerpo. Y aunque acepto que, con los años, hombres amorosos llegaron a mi vida y podía desnudarme con facilidad, yo en mi interior sabía que faltaba algo, seguía sintiendo vergüenza de mi misma y yo no me veía del todo agradable, aun no podía admirarme frente al espejo desnuda.

Sin embargo, pasaron varios años y aunque seguía con todo esto dentro de mí, experimenté una corta etapa de promiscuidad, donde varios hombres me tocaron sin amor, abriendo mi cuerpo al sexo desenfrenado irrespetando mi cuerpo y mi energia.

Exhibición

Comparto que, debido a mi gordura, no tengo fotos desde los 10 años hasta los 25, y las que había las rompí porque me veía muy fea y desproporcionada.

Sin embargo, me di cuenta de que tengo decenas de fotos en las redes sociales, de esa etapa de promiscuidad y excesos en mi vida. Fotos mostrando mis pechos, mis labios, toda una mujer exuberante y atractiva, me quería mostrar sexy y atractiva.

Al día de hoy ya ni me acuerdo a quien quería seducir con semejantes fotos, hoy me dan un poco de risa, hice un poco el ridículo, pero supongo que nuestra inseguridad femenina y la falta de amor propio, son tan evidentes que tenemos que recurrir a esto para equilibrar aparentemente nuestra falsa seguridad.

Hoy lo reconozco y lo acepto, gracias a esas fotos, hoy puedo ver la enorme diferencia de esa mujer atrapada, tan herida y falta de autoestima, y la que soy hoy.

Nací en Colombia

Como es bien conocido, como consecuencia del narcotráfico se instaló fuertemente en mi país un estereotipo de mujer perfecta, no sin razón los mejores cirujanos plásticos están allí. Un gran porcentaje de las mujeres de mi país han recurrido una o varias veces en su vida a la cirugía plástica, la liposucción o estos tratamientos que aparentemente nos vuelven la talla y las medidas de la mujer perfecta. En mi país nos volvimos especialistas en la modificación y sometimiento del cuerpo, lo que uno sueñe se lo hacen.

Aunque nunca me hice una cirugía, en mi lista estaba ahorrar para una liposucción, reducir mis muslos, levantar la cola y operarme la nariz.

Sin embargo, recordé que desde los 15 hasta los 30 años siempre me teñí el pelo, rechazaba mi pelo oscuro, así que durante la mitad de mi vida he sido una rubia falsa.

También recordé toda la ropa apretada a la que sometí a mi cuerpo durante años para verme aparentemente esbelta con mi obesidad, las incontables fajas que eran insoportable, los zapatos de tacón mega alto, las cremas de adelgazar llenas de químicos disqué milagrosos, las máquinas de fortalecimiento muscular que muchas veces forzaban mi cuerpo.

Compartir cercanamente con la gente

No sé exactamente por qué razón, pero desde pequeña se me hace difícil abrazar a la gente o que me toquen. Solo fui una vez a un concierto y jamás volví. Me es imposible estar donde hay mucha gente a mi alrededor, no me gusta que me toquen.

En mi casa jamás me han tocado, violado o maltratado, pero en mis descubrimientos internos, reconozco que tal vez experimento memorias de este tipo, ya sean mías de alguna vida pasada, o de mi madre y mis abuelas. Sea consciente o no, mi piel tiene grabadas estas memorias.

Mis conclusiones

Después del anterior análisis, entonces comencé a entender el mensaje de sanar mi piel.

¡Si, lo reconocí! Pese a varios caminos recorridos, mi piel seguía sucia, seguía rechazándola más de lo que imaginaba, aún tenía tabúes, miedos y sentía fealdad. No me sentía lo suficientemente perfecta ni bonita.


Las Tierras del Pacífico, Polinesia

Estas tierras sagradas del Pacifico cambiaron mi vida. La Polinesia posee una naturaleza única en el planeta y el acceso a ella es muy sutil y amoroso, aguas azuladas cristalinas llenas de fauna exótica, un verde exuberante de selva manifestando la Feminidad Sagrada en el planeta.

Este viaje me despojó amorosamente de todos los accesorios externos de mi cuerpo y especialmente de mi piel. Al tener una temperatura entre 20 y 35 grados, no necesitas mucha ropa, menos ropa interior. Puedes tener un contacto sutil con tu cuerpo desnudo, estas tierras llaman a ese estado sagrado.

Descubrí entonces una desnudez sagrada, esa que pertenece simplemente al Ser, donde la naturaleza y las aguas son tan mágicas que te llevan a desnudarte, no hay mente, vergüenza, ni miedo.

Cuando volví de ese primer viaje de Polinesia, por primera vez en mi vida me tome unas fotos desnuda, era verano, estaba sola, salí al jardín, simplemente me desnude y ofrende mi sangre a la Tierra.

Ahí en ese momento ví por primera mi cuerpo desnudo, completo, sin vergüenza, y cuando vi las fotos me sorprendí de lo bonita que me veía. Mi cuerpo era bello tal como es, con mis curvas y mis proporciones.

Imágenes de mi Esencia

Después de meses de reflexión sobre este tema, mi amiga/hermana Bertha de California me compartió sobre la idea de tomarme unas fotos en la naturaleza, ella es una fotógrafa de esencia y anhelaba hacer esas tomas en conexión con la Madre Tierra.

Las primeras fotos las hicimos en un viaje que compartimos en Perú y Bolivia. Pero después platicamos sobre la posibilidad de tomarme unas fotos desnuda, pero confieso que lo pensé y me lleno de angustia.  No me atreví a decir no, pero sentía un profundo miedo. Yo me había tomado unas fotos desnuda en casa, pero lo que ella me proponía, significaba pasar a otra etapa más y no sabia si estaba preparada.

Un viaje a la Riviera Maya

Y no podía ser un encuentro más mágico, nos vimos con Bertha en marzo 2017 y me hizo mis primeras fotos desnuda en el mar al salir el sol, después en un bosque mágico, luego en unas cuevas de un cenote, todas ellas con la naturaleza en estado puro y máxima expresión.

Siento que en ese momento comenzó la sanación definitiva de mi piel y mi cuerpo. Agradezco a mi hermana Bertha por compartir conmigo y ayudarme a sanar, también a mi hermana Maria que siempre ha estado con nosotras.

Recuerdo los primeros instantes cuando me quitaba la ropa, sentía al mundo entero mirándome y ver mi cuerpo defectuoso, sentía que se me iba la vida, un profundo miedo, una especie de violación, temblaba un poco, sentía que algo me estaban arrancando. Me sentía frágil, vulnerable, exhibida. Pasaban por mi mente todas las memorias que compartí anteriormente.

Sin embargo, la parte sagrada de mi sabía que debía hacerlo, simplemente contemplaba la naturaleza, respiraba, le pedía permiso y ayuda a la Madre Tierra, pensaba también que no solo lo hacía por mí, lo hacía por mis ancestras y por todas las mujeres del planeta, y poco a poco me despoje de todo, hasta que quede simplemente desnuda.

En ese momento también pensaba en todo el sufrimiento que he padecido a lo largo de mi vida, en las creencias de mi fealdad, de mi poca autoestima… pensaba en todo ello y a medida que me quitaba la ropa todo eso se desaparecía.

Luego de estas fotos, al poco tiempo hicimos otras en las Secuoyas de California, esta vez ya lo hice natural, mi Piel estaba limpia… me sentía libre.

Ahora la desnudez hace parte de mi vida sagrada, es algo natural, paso una gran parte de mi vida desnuda tanto en los espacios naturales como en casa. Siempre respetando la cultura de los lugares a donde voy, a veces se puede, a veces no… es triste pero nuestro cuerpo en algunos lugares sigue siendo un tabú.

¿En qué momento nuestra sagrada desnudez y nuestro sagrado cuerpo se contaminaron, y nuestra piel se lleno de tatuajes de vergüenza y dolor? 
¿Cuantos accesorios externos y vestimentas tenemos que llevar para alejarnos del contacto interior?
¿Cuantos pensamientos equivocados y miedos, nos alejan de lo realmente verdadero y natural, de nuestro estado original y primigenio?


Hoy año 2019 sigo compartiendo algunas de las fotos que me he tomado desnuda, y me parecen hermosas, de vez en cuando lo siento y me tomo algunas yo misma. Cuando las publicó puedo ver el sentir sagrado y la belleza desde donde lo hago. Siento en esas fotos que naturaleza y desnudez son lo mismo, manifiestan algo sagrado, algo intrínseco al Ser Humano.

Ninguna de mis fotos tienen connotaciones de seducción ni sexuales. Se ve mi Esencia.

Así vinimos al planeta, puros, libres y sin accesorios…

Todas las enfermedades que padecí y todo con lo cual sometí a mi cuerpo durante años, deja grandes secuelas y marcas en la piel, pero creo que ha sido el amor y la verdadera sanación, que borró todas esas huellas, casi no tengo estrías, ni cicatrices ni marcas visibles, la sagrada piel también es mágica, no solo libera las heridas emocionales sino también las físicas, se regenera y te muestra a lo largo de su extensión, Tu Poderosa Libertad.

Agradezco cada segundo de mi vida a la Madre Tierra, que me muestra Quien Soy de verdad y me ayuda a sanar cada día… me libera de las cadenas y los miedos… ME HACE RENACER.

Escrito por: Samahia.

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