Consciencia Matricial

Sobre los implantes de mama. Un mensaje de Amor para la humanidad.

Este relato que voy a contar es la historia de una experiencia que elegí vivir donde encontré mi Verdad. De ninguna manera pretendo hacer entender que es una verdad universal,  creo que cada cual va encontrando su Verdad. Espero simplemente que este mensaje sirva para elevar la conciencia de cada Ser que se anime a adentrarse en estas palabras.

En mi caso la enfermedad fue mi camino, pudo haber sido grave sino le prestaba atención a mi interior.

¿Cómo llegue a esto? Cometí un error muy común entre los mortales: olvide mi Origen Divino. Entonces decidí inconscientemente regalarme una enfermedad a fin de reencontrarme conmigo misma. Olvide escuchar mi alma y la enfermedad reflejo esa desarmonía interior. Fue mi aliada, me guio para que mire adentro de mío y viera lo que sucedía, lo que estaba ignorando, lo que me quería decir. Fue una gran oportunidad para hacer las paces conmigo misma. Aprender a amarme, a valorarme, a aceptarme, a ser más humana, más conciente en el trato con mi cuerpo y con mis emociones, a valorar lo autentico, lo natural, lo espontaneo,  a aceptar que existe una Inteligencia Superior, un orden al cual todos respondemos queramos o no y ese orden se repite desde la partícula mas minúscula hasta los planetas y galaxias más grandes, incluyendo al Ser Humano. Aprendí a valorar mi cuerpo como a un templo sagrado, tomando conciencia de todo lo que ingiero, sea alimento material o espiritual. Aprendí a ser más sensible y perceptiva, a darme lo mejor a fin de no interferir con mi inteligencia divina. A pacificar mi alma, a escuchar mi Voz Interior, a leer mensajes entre líneas e interpretar señales. Aprendí a amar la vida. Fue una gran oportunidad porque me convertí en mejor persona.

He estado muy confundida por mucho tiempo. Un día, cuando había llegado a la edad de 24 años y comenzaba a ganar mi dinero, tome una decisión que cambio el rumbo de mi vida. Cegada por la imagen, los parámetros de belleza, la escasa confianza en mí misma y los espejitos de colores, decidí implantarme prótesis mamarias. Nunca pensé en las consecuencias que acarrearía esta decisión. Los riesgos físicos eran los mundialmente conocidos: encapsulamiento, recambio de prótesis cada 10 años, pero nadie me hablo de los riesgos energéticos, ni como influiría en mi energía vital.

En determinadas ocasiones pude escuchar a mi Voz Interior manifestándose a través de señales, sueños, sensaciones e intuiciones. Son muy sutiles y solo una sabe que quieren decir. Antes de la operación percibí una advertencia, y obviamente no le hice caso. Lo  que decía no era lo que quería escuchar. Me hizo dudar, pero al fin tome fuerzas y me opere. En plena cirugía mi cuerpo se resistía y volví a tomar conciencia sintiendo un profundo dolor en el pecho, empecé a gemir y me volvieron a dormir inmediatamente. Pasaron dos horas aproximadamente y me desperté bastante confusa, suponiendo que era por el efecto de la anestesia. Esa noche que dormí en la casa de mis padres fue la vez que más miedo y terror sentí en mi vida.

A partir de allí nunca dejo de ser confusa mi realidad. Me sentía rara, como enferma. Angustiada, lloraba sin saber el por qué. Sentía que todo había cambiado, que ya no era la misma de antes. Desde el primer momento supe que había tomado una mala decisión y me las quería sacar en algún momento.  Mi reloj interno me marcaba la fecha límite antes del 2012, pero aun no sabía el por qué. Mi personalidad fue cambiando acorde a mi nuevo cuerpo, mis gustos y preferencias se adaptaron a la nueva yo. Como si de repente me hubiesen cambiado el chip, me volví superficial.

Mi interior empezó a estar en guerra. Había una parte que aun convivía adentro mío que había sido desplazada. Una parte verdadera y otra al mejor estilo ocupa que deseaba obtener protagonismo. Esa dualidad me causaba inestabilidad emocional. La parte desplazada estaba dolida porque la había traicionado: No me aceptaba a mí misma.

Mi cuerpo físico manifestaba el desequilibrio. La primera señal fue un zumbido en el oído izquierdo que se manifestó horas después de la operación, a causa de la anestesia o de los remedios analgésicos del post operatorio, aun ningún médico lo puede determinar. Un sonido casi estéreo que me sigue acompañando hasta estos días. Una especie de castigo y recordatorio de que la única voz que debo escuchar es la Interior.

La segunda señal fue cuando me diagnosticaron Rectificación Cervical y al tiempo Pérdida de Lordosis Múltiple. Mis prótesis eran de tamaño normal para mi contextura física, pero el cuerpo humano está perfectamente diseñado y no soporta peso extra al diseño humano natural por lo que se empezó a resentir causando que los discos intervertebrales pierdan su centro de gravedad, provocando la rectificación de la curvatura natural. Energéticamente las cervicales cumplen una función muy importante para el desarrollo espiritual. Son como portales dimensionales que se conectan con planos superiores de conciencia y funcionan especialmente como una antena para la recepción. Así mismo su contraparte astral del cuello está ubicada en el chakra laríngeo que se relaciona con la toma de responsabilidad en las necesidades propias. Al estar bloqueado el libre fluir de la energía significa que uno no está usando el poder del Verbo para crear su realidad, la realidad del Ser, la Verdad del alma.

La última señal fue la que más tiempo me llevo descubrir y tuve que agudizar mis sentidos. Coincidió con varios sucesos que se presentaron en mi vida: fui mama de un hermoso niño quien fue el impulsor de nuevos cambios, y nos mudamos a Cachi. Un lugar energético en los Andes, Salta. Fueron cuatro años de intenso aprendizaje. Primero a desaprender todo lo aprendido y a conectarme con la energía del lugar, su ritmo y sus leyes. Poco a poco empecé a sentir como la montaña sana y te despoja de todo. Te va quitando todo lo falso, lo artificial, la ilusión. Cada día me sentía más a gusto con el lugar, internamente me sentía simple y gozaba inmensamente de las cosas sencillas de la vida: como andar descalza en la tierra, ver el atardecer o simplemente contemplar la inmensidad, o el volar de los pájaros. Mi sensibilidad se agudizo al estar en un entorno natural y puro, sin interferencias magnéticas ni contaminación de ningún tipo. Había algo en mi interior que crecía sigilosamente. Mi atención se centro en el trabajo interno, pues las Voces internas empezaron a ser cada vez más presentes, confundiéndome cada vez más. Y obligándome a encerrarme en mi burbuja plástica. Fue ahí cuando creí que había perdido la cordura. Las Voces eran cada vez más fuertes y alocadas. Me acechaban de día y de noche. Yo sabía que no era la Voz de mi Intuición, estas confundían, no traían verdad.  Me examine con todo tipo de análisis para despejar las dudas que la medicina tradicional no me podía responder: audiometría, encefalograma, resonancia magnética, análisis de tóxicos en la sangre, etc. Todo indicaba mi aptitud física normal. Los síntomas crecían. Ningún médico dio en la tecla.

La desesperación empezaba a crecer, nada ni nadie me podía ayudar. Las señales decían que la respuesta estaba adentro mío, era más fácil si me recetaban unas pastillas o si me operaban y me corregían las vertebras, pero no era la solución. La respuesta era llegar a la raíz del problema y extirparlo como a un cáncer que detono en el cuerpo y estaba decidido a crecer sin parar causando todo tipo de desequilibrios.  Mi malestar fue cada vez mayor, empecé a hacer una purificación por descarte: deje de comer carne, de tomar alcohol, de ver televisión, de juntarme con malas compañías, de usar celular, de tener sexo, para poder encontrarme enteramente con mi energía y mi sensibilidad en el estado más puro y sano.

Mi Voz mientras dormía me hablaba, me decía: “Seguí tu corazón, estas muy ciega”. Alguna veces soñaba con mujeres y abuelas que me advertían de las decisiones que estaba tomando: “Otra vez no” recuerdo que una me dijo firmemente.

 Sentía como una bomba de tiempo adentro mío a punto de estallar.

Era la llegada de la primavera 2010 cuando después de una discusión familiar que me dejo sensible  entro por mi coronario una orden. Venia en carácter de revelación.  Fue como un flash, una pequeña iluminación, donde  experimente mi verdad. Supe que nunca la iba a poder olvidar y que tenía que hacer algo con eso. Llore, porque la decisión que debía tomar era arriesgada, loca, fuera de lo común, rara. Cargar con esa cruz nuevamente. El Mensaje era claro: tenía que operarme, sacarme las prótesis y recuperar mi salud, restablecer el equilibrio.

Me senté y pensé, pensé, pensé: ¿cómo explicarle a mi pareja, a mis padres y a mis amigos? Contemple como cambiaria mi vida al tomar esa decisión. Surgieron miedos de perderlo todo. Sabía que no podía estirar más la situación, pues mi malestar interno era tan grande que me sentía al borde de un abismo: o tomaba la decisión y me enfrentaba con el mundo o me dejaba enloquecer.  Cuando estos milagros suceden y la luz entra en la conciencia de una persona toda la realidad se acomoda a esa visión, y se despeja el panorama.

Empezaba a transitar escorpio, se venía un mes de muerte y resurrección. Todo en mi cabeza cerraba, tenía sentido. Fue una de las pruebas más difíciles que tuve que enfrentar y a comparación con la escuela donde primero te dan la lección y después la prueba aquí era al revés: pasar la prueba para ganar la lección.

Me enfrente primero a mi cirujano, quien le costó a simple vista entender mi decisión, ya que después de tantos años seguían siendo realmente una obra de arte. Cuando empecé a profundizar en el tema y desmenuzarlo energéticamente de oriente a occidente entendió mis motivos. No es raro para un medico hablar de medicina china, hindú o ayurvedica: la conocen; solo que no es redituable, apunta a la medicina preventiva y a conservar la salud por lo cual constituye un peligro para la medicina tradicional que trabaja para la enfermedad y la lucha.

Mi cirujano escucho y respeto todo mi monologo y explicaciones de cómo ese plástico indestructible en forma de mama artificial salido de las capas más profundas de nuestro planeta y de densa, baja y concentrada vibración energética influye en un cuerpo sutil en ascensión como el humano causando bloqueos energéticos. El cuerpo humano es el cuerpo más denso de nuestro sistema, ya todos sabemos que tenemos cuerpos sutiles en otros planos de vibración más elevados. No es ninguna novedad. Lo introduje brevemente al sistema energético de nadis y chakras y su relación con el cuerpo físico:

Los nadis constituyen una especie de arterias intangibles. La palabra nadi procede del sánscrito y significa tubo, vaso o arteria. Su función consiste en conducir el prana o energía vital a través del sistema energético no material.

Exiten 72.000 nadis. Los canales energéticos más importantes son: sushumna, ida y pingala.  Los chinos y japoneses conocen un sistema similar de canales energéticos que denominan meridianos. A lo largo de Sushumna Nadi se encuentran los 7 principales chakras.

Una manera fácil de entenderlos es relacionándolo con el agua que fluye por un arroyo, como la energía pasa por nuestro cuerpo, el agua pasa por varios estanques,  estos estanques  son como nuestros chakras, son estanques de energía. Si solo hubiera agua el estanque fluiría puro y limpio, sin embargo, la vida es difícil y caen cosas sobre el arroyo y el arroyo no fluye, pero si abrimos el camino entre los estanques la energía fluye.

Cada estanque de energía tiene un propósito y puede bloquearse con un tipo específico de emoción. Abrirlos chacras es una experiencia muy intensa y si se empieza el proceso no se puede parar hasta abrir los siete.

Ambas medicinas, china e hindu, consideran que en la operación quirúrgica se cortan los nadis y meridianos, impidiendo que la energía fluya libremente, causando entumecimiento, sensación de frio, como que no está vivo o no es parte del cuerpo y pérdida de sensibilidad en los aspectos físicos y desequilibrios en la parte emocional.

En mi caso, el tiempo que tuve implantadas las prótesis mamarias pude percibir el bloqueo a la altura del corazón, en el cuarto chakra. Desconectando las dos partes del ser humano: mente y cuerpo. Causándome sentimientos de vacío, separatividad, desorientación, confusión, pérdida de visión de la vida de uno, del sentido cósmico, aislamiento e ignorancia. Desconexión de la Inteligencia Superior del Cuerpo y del Cosmos. Fugas energéticas por las cicatrices y aura dura, densa y plástica, reforzando el sentimiento de aislación.

El 4º Chakra es el centro de todo el sistema energético y se encarga de una de las energías más poderosas que operan en el ser humano: el amor. Es aquí donde empieza a existir un sentimiento colectivo, a diferencia de los tres centros inferiores que vienen del ego y generan sentimientos de separación e individualidad. En este punto convergen y se integran los chakras inferiores que representan el ser material con los chakras superiores que dan una dimensión mental y espiritual.

Asimismo tiene un nivel de conciencia más elevado que sus tres inferiores, pero para pasar de conciencia del tercer al cuarto hace falta cambiar la cosmovisión del temor a la fe. El amor es el gran portal para subir hacia los planos superiores. Es esa luz sagrada en cada Ser, nuestra Verdadera esencia que cuando se abre nos conectamos con una unión amorosa, devocional y compasiva.

El amor que despertó mi hijo en mi fue lo que me llevo a buscar una sanación, purificar mis cuerpos y liberarlos de objetos extraños, de sustancias toxicas que envenenan la sangre y se infiltra molecularmente la sensación de destrucción.

Ver a mi hijo crecer y desear estar sana para poder ser la madre que se merece, completa, integra, saludable, salvaje, alerta y consciente. El amor tiene el don de sanar, de regenerar, de traer alegría, devoción, confianza, de compartir, de entrar en contacto con la existencia y las Creaciones Divinas. De recuperar las ganas de vivir, de sentir, de jugar, de ser libre, de amar desinteresadamente a todo lo que existe.

Después de hablar con mi cirujano, y de que me quiera convencer de los riesgos de hacer una cirugía que nunca antes había hecho, decidió arriesgarse debido a mi insistente pedido y elevada autoconfianza en lo que hacía. Senté precedente.

La segunda persona que tuve que convencer, y mucho no me costo, pero era la que más miedo me daba perder, igual estaba entregada a una purificación mayor y sabía que si no me entendía y me dejaba por esto era señal de que él no era para mí: Mi pareja. No solo me entendió, sino que me dio la razón, me alentó, me acompaño y me contuvo durante todo el proceso. Un verdadero compañero.

Y las terceras personas fueron mis padres. Mi madre se opuso al principio, sin entender bien que me pasaba. Mi padre acompaño sin preguntar mucho. Ellos entenderán mis motivos cuando lean este relato.

En dos meses programe la operación. Seguida por la astrología, mis biorritmos y la numerología elegí el Sábado 13, día de magia blanca.

Acepte y planee mi muerte. Muerte de lo que intoxica mi cuerpo y duerme mi alma. Muerte para aprender la lección, cerrar ciclos y volver a nacer purificada como el Ave fénix entre las cenizas. Muerte de todo lo que no es vida y no coopera con el plan de evolución.

Entonces fue así que llego el día de la operación, esta vez confiada y segura de lo que hacía, entre a la sala de operaciones pidiendo a todos mi ángeles que me protejan y me cuiden. Y por suerte mi ángel terrenal estaba conmigo acompañándome, quien me llevo, me espero y me recibió con flores.

La intervención duro dos horas aproximadamente. El médico no sabía bien qué tipo de cirugía iba a realizar, ya que nunca le había sucedido esto. Solo había que sacar las prótesis y ver que se podía hacer, o sea confiar en el médico. Ya estaba jugada estéticamente, pero mi confianza y mi fe en mi decisión eran tan grande que no me importaba, sabía que a la larga todo iba a estar bien, y que esto cambiaria el rumbo de mi vida, como si girara la rueda del destino nuevamente.

Cuando desperté, muy despacito, fui percibiendo mi bienestar. Las Voces que me atormentaban ya no estaban allí, habían desaparecido. Mi mente volvió a estar sola y mi alma en paz. La explicación que encontré es que toda materia tiene su vibración, el plástico y mas el de las siliconas que es altamente resistente hasta en incendios, tiene una vibración muy densa y baja. Nuestro cuerpo y conciencia, a la inversa, están pasando por un proceso planetario evolutivo donde nos estamos volviendo cada vez más sutiles, porque estamos ascendiendo a la cuarta y quinta dimensión de conciencia. Nuestra vibración, por lo tanto, es más sutil y elevada. Esta vibración densa en mi cuerpo estaba interfiriendo con el proceso natural de ascensión que todos estamos viviendo, ya que lo denso no asciende, no pasa a la 4º dimensión de conciencia. De no haberle hecho caso a mi intuición me estaría condenando a no poder cumplir con mi propósito de colaborar con el plan evolutivo universal.

Esa densidad adentro de mi campo energético tomo tanta fuerza que se convirtió en un parasito energético alimentado de mi debilidad y empezó a funcionar como un ente, con vida y pensamientos propios dignos de su baja vibración. Por otro lado mis cuerpos en proceso de sanación, dando batalla a esta energía. Mucha confusión y desgaste energético. Por suerte, la luz siempre me acompaño y la fuerza de mi alma fue más fuerte.

Físicamente me sentía mucho mejor, más liberada, con la columna descomprimida, el nudo que sentía en el cuello se esfumo, recupere mi postura, hasta respiraba mejor y mis pulmones plenos. Fue hermoso sentir que volvía a ser yo, a ver la vida con mis ojos, a sacarme la venda.

Emocionalmente y energéticamente sigo en proceso de sanación, pues son cuerpos sutiles no tangibles difíciles de sanar, pero con la ayuda de las diferentes disciplinas alternativas como el yoga, reiki, meditación, códigos solares, sanación con cristales, uno puede acelerar el proceso.

Tiempo después, cuando pude volver a mi animal guía sagrado maya: águila y ver desde la visión global lo que había vivido la sorpresa fue inmensa. Algunas veces pienso que vine a esta  vida a cumplir una misión sagrada, que implica algún esfuerzo, sacrificio o renuncia mayor, y no me daba cuenta que en cada situación, problema o enfermedad aprendida o superada ganaba la posibilidad de poder ayudar a alguien con mi vivencia y cumplir parte de mi propósito si a alguien le había servido.

Me pregunto y concluyo ¿Hace falta poner en riesgo nuestra vida de esta manera? ¿Cómo fue que deje de quererme tanto que acepte hacerme daño? Que permití que me cortaran, ultrajaran, que se metan en mi cuerpo físico y energético. ¿Solo por verme bien según los estándares de belleza? Hoy que pase por esta experiencia puedo decir que todas las mujeres, todas, somos hermosas. Si nos conectamos con nuestra naturaleza y esencia, nuestra belleza interna florece, y somos más bellas mientras más nos aceptamos y nos amamos tal cual somos: diferentes, autenticas, originales y únicas. Y afirmándonos así como somos ante el mundo y ante todo aquel que nos quiera cambiar y convertirnos en una Barbie. Pero sobretodo la aceptación tiene que ser para una misma, estar seguras de quienes somos, sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, confiar y estar agradecidas de poseer un cuerpo sano, inteligente, y sobretodo que nos permite cumplir nuestro viaje en la tierra. Brindarle culto, respeto, quererlo, mimarlo, hacer cosas que nos hagan sentir bien, sacarle provecho para que este cada vez mejor, y nos pueda durar en buen estado el tiempo que transitoriamente estemos encarnados.

Estoy agradecida porque trascendí lo superfluo, lo banal, lo superficial.

Aprendí de las profundidades, lo que hay detrás de las apariencias, detrás donde están los hilos invisibles de la vida que todo lo mueven.

La naturaleza fue mi maestra: reconocí la perfección de las cosas tal como son, y vi a Dios en cada una de ellas y dentro mío. Todo perfectamente diseñado. Solo el ser humano tiene la capacidad de replantear la perfección de este plan, ¡cuánta soberbia!

No hay pájaros inseguros o patitos que se sientan feos.

Con Amor, Maria Emilia Urtasun. Terapeuta Holistica.

Escrito publicado en el Libro de astrología de la autora Ludovica Squirru, sección Mono, año 2013.