Enraizamiento

El Altai, la Sabiduría Ancestral Femenina, la Paz y la Mujer

Un lugar sagrado llamado Altai.

En el 2013 sentí el llamado de mi corazón para ir a Siberia en Rusia, aunque no sabía exactamente el lugar, sentía que aquel punto estaba conectado con la Patagonia y también con los Lagos de las Montañas Rocosas de Canadá. Así pues, emprendí un viaje muy duro a todos los niveles, si quizás hubiese al menos imaginado como sería, la verdad no lo habría hecho.

Este viaje fue una ardua peregrinación con otras 8 personas quienes fuimos con la intención de potenciar la Paz en el planeta, esto exigió que yo diera todo lo mejor de mi, claro está dentro de mis posibilidades de aquel entonces, y con ello me refiero a nivel económico, emocional, mental y físico. Fue muy duro llegar a uno de los lugares que yo considero de los más puros y sagrados del planeta, pero más que eso después de haber estado allí, lo más dificil fue volver. Llegar al Altai, específicamente al Monte Belukha y al Lago Akkem creo que ha sido una prueba de graduación para mi alma.

El Altai es una gran extensión montañosa en Asia y tiene una parte que conecta la parte sur de Rusia en frontera con Mongolia y Kazajstán. Dicen los sabios amawtas (sabios de los Andes) que allí nació el verdadero chamanismo, la energía es tan fuerte y tan pura que las dos polaridades de la energía se manifiestan en igual magnitud. Allí existen magos muy buenos que manejan la magia blanca y también la negra, pero no como lo entendemos nosotros de lo bueno y lo malo, del bien y del mal, simplemente son las dos polaridades de la energía manifestándose en su profundidad y máximo poder; de allí viene el verdadero y original chamanismo, que proviene de la palabra shamann que significa sabio, un ser conocedor de las leyes universales, de la luz y de la oscuridad.

Se dice también y yo lo sentí así, que el Altai es una puerta de entrada física al mundo intraterreno de la ciudad de Shambala, al igual que el Tíbet y el desierto del Gobi en Mongolia; es decir éste enclave natural es un vínculo de conexión con la Gran Hermandad Blanca, un grupo de seres más elevados en consciencia que nosotros, que han custodiado y protegido nuestra evolución después de la caída de la Atlántida.

Estas montañas sagradas también se hicieron conocidas por el famoso ser de luz llamado Nicolas Roerich, filósofo y pintor nacido en Rusia, creador o más bien canalizador de lo que podemos conocer como la bandera de la Paz y el Pacto Internacional que lleva su nombre. Roerich es hoy muy reconocido por sus escritos y sobre todo por sus pinturas llenas de mágicos mensajes; él fue un explorador innato que recorrió desde los años 1800 ciertos rincones inexplorados del planeta, entre ellos podemos mencionar el Tíbet y el Altai entre otros. Se dice además que él tuvo contacto fisico con esta Gran Hermandad Blanca, y lo que conocemos como el Pacto Roerich, la Bandera de la Paz, sus pinturas y escritos son solo un canal de comunicación de una consciencia elevada que estos seres de Luz le transmitieron. El Pacto Roerich es un tratado internacional firmado en 1935 entre varios países para proteger y resguardar el arte, la ciencia y el patrimonio histórico; podemos ver que para la época Roerich ya era un visionario, un ser de consciencia más elevada, quien nos ha dejado un gran legado para que a través de nuestro despertar podamos descubrir.

Mi peregrinaje hacia el Altai

Como Mujer Medicina el haber tocado el Altai cambió radicalmente mi vida y potenció la misión de mi alma; con el pasar del tiempo sigo descubriendo y descifrando cosas que me fueron transmitidas en este lugar tan sagrado, y algunas de ellas las comparto a continuación. Fue después de este viaje que yo retome mi nombre de esencia, “Samahia”.

Esto jamás lo he dicho, pero cuando pisé Moscú y llegué a Rusia, hice de forma consciente una ofrenda, y decidí llevarme en esta peregrinación hasta tocar el Altai, todos los úteros de todas las mujeres con las cuales yo me había encontrado hasta el momento, decidí llevar conmigo esas huellas de dolor y violencia, los abortos, el abuso y el maltrato para descargarlos a través de mis pasos y entregarlo a la Madre Tierra para la sanación y liberación de las mujeres y así liberar a la humanidad. Este peregrinaje duro casi 3 días de camino con alrededor de 18 kilos de peso, un camino con paisajes realmente emblemáticos, con aire y aguas realmente puros, pero así mismo con una alta humedad y con grandes complicaciones para poder avanzar físicamente en el terreno. Hasta el día de hoy no sé cómo lo hice, pero lo logré y estoy orgullosa de haber llegado hasta allá, a decir verdad, en cada paso que daba y en cada prueba vivida sentía la humanidad en mi vientre, mi cansancio fisico era la Tierra misma.

El legado del Altai

Estoy convencida que peregrinar hacia el Altai me enseño qué es realmente la Paz, me enseño sobre la Energía Sagrada Femenina y con eso hago referencia a cualidades como la paciencia, la tolerancia, la hermandad, la protección, me enseñó sobre el dolor que sufre la humanidad, me recordó quien era yo en realidad. Hoy podría decir que en el Altai yo me encontré y me di cuenta de cuanto yo amaba a esta humanidad y a este planeta, pues comencé a sentir el dolor y el sufrimiento humano de una forma más aguda, sentí las cadenas que nos atan emocionalmente, pero así mismo sentí un amor indescriptible más allá de lo que jamás había sentido, sentí la esperanza, la compasión y el perdón estallar de poder en mi corazón.

Si bien yo ya venía compartiendo y aprendiendo sobre la Energía Sagrada Femenina y la matriz (útero), el Altai hizo que yo pudiera despertar esa profunda sabiduría ancestral en mi para poder guiar a otras mujeres en su sanación, y a mi vuelta de aquel viaje, los vientres de las mujeres comenzaron a hablarme cuando yo los tocaba, eso no me había pasado nunca. Quiero aclarar que yo no veo ni canalizo nada de otros planos, simplemente después de este viaje cuando toco particularmente el vientre femenino algo mágico sucede y recibo información para guiar a esa persona en la sanación de su energía femenina; con los hombres también me sucede, pero debido a que comparto más con mujeres tengo más experiencia con ellas.

La Madre Tierra allí en el Altai se manifiesta en gran profundidad y plenitud, con belleza y fuerza, te sientes pequeñito frente a semejante esplendor, frente a esos paisajes hechos poesía. Agradezco de todo corazón que el haber entrado en contacto con estas tierras ancestrales, hayan despertado en mí una consciencia al mismo nivel de pureza que la Pachamama expresa en aquel mágico lugar.

Un mensaje de Paz recibido en el Altai

Casi al final de nuestro viaje al Altai, Richard G. uno de los compañeros del viaje, recibió un hermoso mensaje de Emuriel (un guía de luz), del cual cito los siguientes fragmentos:

“Los santuarios espirituales de la Tierra son templos de paz. La paz es un estado natural del alma. Es una manifestación del Universo que se basa en el balance, la quietud, consciencia y respeto por la vida y el conocimiento. La paz es un indicador de evolución hacia la luz. De haber superado el conflicto y la resistencia. De haber dejado los miedos luego de transformarlos en una herramienta de auto-conocimiento. Cada alma en este Universo vibra en este estado natural. Sin embargo, al tomar cuerpo físico, como ocurre con la experiencia humana, el alma podría olvidar su esencia y esta regla de Vida. Por ello es importante activar la Clave del Recuerdo para volver al origen, a la naturaleza del alma que es la paz. La paz es responsabilidad vuestra. La reencontrarán cuando transiten el puente de conexión que los conduce a la naturaleza del alma. Ello les ayudará a enfrentar y modificar momentos difíciles para el planeta. No hay camino sin esfuerzo. No hay esfuerzo sin consciencia. Y no hay consciencia sin liberación. Ser libre significa estar conectado con el Todo. Y cuando el caminante se reintegre a la Fuente de la Creación, el camino, dejará de ser camino, pues se transformará en algo más poderoso: en un punto de eternidad, sin un “arriba”, “abajo”, “izquierda” o “derecha”. Cuando comprendan esto y lo vivan, el Plan Mayor habrá sido consumado.

Con amor, cerca, Emuriel”.


La vuelta a casa

Luego de dejar el Altai pase mucho tiempo sin poder estar encarnada realmente, me sentía flotar y sentía el dolor de la humanidad, lloraba mucho y solo quería dormir. Mi sabio Amawta, hermano y guía me dijo que cuando estamos expuestos físicamente a lugares de tan alta pureza y vibraciones más elevadas, sufrimos cambios en nuestro ADN y en nuestro cuerpo, y por eso me costaría un poco aterrizar de nuevo a mi realidad; poco a poco me densifique de nuevo y volví.

Después de este periodo, comencé cierta búsqueda para poder encajar un poco más sobre lo que sentí en aquel viaje y sobre todo lo que pensaba y había concluido en mi interior; comence a investigar, leí información sobre el Altai y Roerich y pregunté a seres muy sabios.

Comencé entonces a interrogarme un poco y me decía… ¿Qué tiene que ver la matriz (útero) con el Altai, y por qué fui? ¿Qué tiene que ver la Paz con el útero? ¿Qué tiene que ver la Madre Tierra con las pinturas femeninas de Roerich que tienen para mi cierta simbología? ¿Qué tiene que ver el mensaje de Emuriel con mi misión de vida al servicio del Sagrado Femenino? ¿Qué me dejo el Altai para compartir a la humanidad?


Así que poco a poco llegué a esta conclusión que se ha convertido en mi misión de vida:

LA PAZ ESTA EN LA MATRIZ (ÚTERO) DE LA MUJER, Y PARA ACTIVAR ESA MATRIZ LA MUJER DEBE ESTAR CONECTADA CON LA MADRE TIERRA, QUE ES LA FUENTE DE LA ENERGIA SAGRADA FEMENINA.

Con estas frases, comencé a informarme y a investigar mucho más para entender aquella conclusión a la que yo había llegado y que no entendía del todo; también comencé a compartir con las mujeres de manera diferente en mis círculos y fui verificando cosas que al día de hoy me han llevado a escribir este artículo. Comencé a cuestionarme que todos venimos de una matriz y poco sabemos de ella y mucho menos las mujeres; tampoco hay información sobre los procesos de encarnación y gestación en otros planos de conciencia hasta llegar aquí; en conclusión, no hay sabiduría uterina en el mundo actual, la poca información que he podido encontrar viene de seres sabios recluidos en las montañas. Sin embargo, hay varios seres desde hace algunos años compartiendo información sobre el parto humanizado y ello me dio mucha luz para comprender.

Entonces resonaba en mi cabeza si todos venimos de allí, es algo importante, es un portal, es algo mágico. Muy contrario a lo que muchas veces he escuchado por ahí y que realmente me parece estúpido, y aun asi lo aceptamos: “La matriz solo te sirve para tres cosas, para tener hijos, para menstruar y para que de un cáncer, así que es mejor que te la quiten”…

La Paz y la Matriz (útero)

Así como decía Emuriel y grandes seres sabios de la historia de la humanidad, la Paz es “un estado natural del alma”, y cuando nosotros no somos conscientes, perdemos esa conexión incluso desde antes de nacer.

Si reflexionamos un poco, gran parte del mundo actual hemos perdido el verdadero sentido de la concepción, es decir traer de forma consciente a un ser humano, esto se refiere a ser conscientes de este vínculo, de esa conexión con el alma que va a encarnar, mucho antes de realizarse la concepción física.

Por mi experiencia y porque dedico mi vida a ello, muchos fuimos accidentes y otros tantos concebidos sin amor o porque tocó; viendo nuestro estado actual 2016, hay un sin número de abortos, los niños que nacen en las mujeres jóvenes es por desinformación y descuido, y la maternidad un poco más consciente se da en las mujeres maduras con embarazos complicados, y aquellas que quieren ser madres sufren en un gran porcentaje de esterilidad. Son contados los casos que he podido conocer donde los padres se han preparado a nivel fisico, mental y emocional para traer un nuevo ser al mundo y además sin tener complicaciones para hacerlo. Esto me parece realmente alarmante, pues debemos hacer algo, algo esta pasando con la vida incluso desde antes que se produzca en el plano existencial.

Siento que hemos perdido ese valor de dar la vida de forma consciente, por lo tanto, teniendo en cuenta esto, un alto porcentaje de las gestaciones son desastrosas o con complicaciones. Ya ni hablar de la venida real al mundo, la mujer ha perdido tanto la desconexión con su cuerpo y en especial con su matriz (útero) que parir es un problema. En las comunidades ancestrales dar a luz es un acto de intenso placer, plenitud y felicidad tanto a nivel emocional como físico. Esta desconexión de la mujer con sus procesos biológicos, hace que cada vez sean más los nacimientos forzados, la mujer no puede parir; o simplemente por comodidad y/o lujo se practican una cesárea.

“Así como lo siento lo comparto: la concepción, la gestación y el nacimiento deberían ser actos de Paz para que el alma nunca pierda esa conexión, eso me enseño el Altai”.


¿Qué paz podríamos experimentar como seres nuevos en este planeta, si nuestra concepción fue inconsciente para nuestros padres o no deseada, cuando nuestra madre no se cuidó en nuestra gestación y algunas fueron maltratadas, cuando el parto que es nuestra bienvenida al mundo fue un acto violento y agresivo?

Para mí la paz reside en la Matriz (útero) de la Mujer, pues es la mujer la que gesta e inicia la vida, es la mujer una iniciadora del hombre ya que todos los seres humanos venimos de una mujer, de un vientre materno. Nos gestamos en un medio acuático y en él se impregnan todas las emociones de la madre y todo tipo de energías que se encuentran a su alrededor durante la gestación. El campo áurico es uno con la madre biológica desde la concepción hasta por lo menos 2 años después del nacimiento. Si la madre esta alterada y nerviosa, el bebé se gestará en las mismas condiciones; si la madre concibe en amor, gesta y da a luz en un estado de paz, entonces estará dando a luz “a una consciencia, a un hijo e hija del Sol, estara dando a LUZ, PAZ”.

Mi mensaje para la Nueva Humanidad

Este es mi legado del Altai y mi mensaje, en especial para la mujer quien debe volver a reconectar de forma consciente con el planeta, con su ciclicidad, con su cuerpo y particularmente con su matriz (útero) pues allí reside la paz que tanto anhelamos; está en manos de la mujer sostener en el vientre esa conexión divina, ese estado de paz que viene desde otros planos superiores de conexión y que lleva consigo el ser que está por nacer en este mundo.

Además, la matriz (útero) es un órgano mágico a nivel fisico y energético, tanto la paz como las huellas de dolor de nuestro linaje femenino se encuentran almacenadas allí, por eso cuando la mujer emprende un camino de sanación femenina, no solo está liberando sus futuras generaciones y a ella misma, sino que está liberando a través de su linaje a la humanidad…. Estará restableciendo la paz en ella misma y en el mundo, reestableciendo la Energía Sagrada Femenina que la hace portadora y guardiana de la vida y una Embajadora de Paz. La Madre Tierra es quien nos da la materia para cocrear en este planeta, es ella quien nos facilita este cuerpo fisico para la experiencia humana; cuando la mujer gesta vida y da un cuerpo a un bebé, se vuelve temporalmente como la Madre Tierra y eso la hace ser como el planeta mismo. Cuando la mujer despierte esta conexión la paz volverá al planeta, se gestará desde adentro de ella misma, y será traída por las consciencias que están por encarnar.

El legado de Roerich para mi

No soy una experta en simbología, pero cuando observo las pinturas de Roerich siento magia, veo el futuro de la humanidad, la mujer es algo especial en ellas y siempre tienen una connotación muy maternal. La cualidad principal femenina es la maternidad, y no como el hecho de ser madre/padre biológico, sino de la capacidad de protección y compasión hacia otro ser humano. Las figuras femeninas de Roerich son para mí la representación de la Madre Tierra misma, de la mujer de esta nueva humanidad, fuerte y compasiva, imponente, pero de una gran sutilidad a la vez.

Me impacta mucho la pintura llamada “Madre del Mundo de 1924”, una mujer con una capa blanca como aquellas de las antiguas iniciaciones, como aquellas diosas ancestrales, además está rodeada de agua y lleva una rosa en su vientre, es una representación muy similar a aquellas que existen sobre la Energía Cósmica Femenina.


Así mismo “la Dama Oriflama, 1932” que porta el símbolo que representa la bandera de la paz, está justo posado en su vientre, como simbolizando a través de los 3 círculos según mi sentir, la concepción, la gestación y el parto. Qué la Paz viene de alli.

 

 

 

 

 

….

Gracias a cada ser que se tomó el tiempo de leer este artículo, llevaba meses queriéndolo plasmar de forma material para transmitir un mensaje, para compartir el legado que me dejo el Altai. Gracias al Gran Espíritu y a la Madre Tierra que me permitieron llegar hasta allá…

Deseo que cada ser pueda pisar esas tierras sagradas para que pueda conectar con esa esencia primigenia femenina que yo recibí, pues eso nos dijeron grandes seres de luz allá… “el Altai estará esperando por aquellos seres al servicio de la luz y el Plan Mayor”.

Nos vemos pronto en el Altai nuevamente…

Para leer el Articulo del Viaje de 2018. Las Montañas Sagradas del Altai, Beluja y la Diosa Umay

Tambien puedes visitar nuestra nueva página www.enraizamiento.com


Escrito por: Samahia.

Para camino Sagrado Femenino:  MatrizPrimigenia@gmail.com

Para procesos de Enraizamiento:  Enraizamientos@gmail.com

Para Viajes conscientes:  tribusamma@gmail.com