Sagrado Femenino y Masculino

Cuando reconocí la Ciclicidad y el Descanso en Mi

Hace tan solo tres años que inicie mi camino de reconexión con la Madre Tierra y con mi propia Feminidad, puedo decir que literalmente me cambio la vida y hoy manifiesto lo femenino como lo masculino de forma bastante equilibrada. A veces reaparecen en mí ciertos visos de aquella masculinidad herida que llevaba hace años y simplemente me reconozco, me acepto y permito que mi feminidad florezca y me calme para poder equilibrarme.

Puedo reconocer que cada paso que he dado y cada enseñanza recibida por la Madre Tierra, es siempre, amorosa y sutil pero muy penetrante; cuando de verdad estas enraizada/o, ella hace despertar tu propia sabiduría a través de la observación del propio cuerpo del planeta y sus ritmos, de su ciclicidad, que de alguna manera esto te lleva a ser consciente para sumergirte en el camino de la auto-observación de tu propio cuerpo, de tus ritmos y tus ciclos, que al final son los mismos del planeta, solo que nunca te diste cuenta.

Recuerdo exactamente cuándo fui consciente que yo tenía una cierta resistencia a reconocer mi propia ciclicidad, y que sin ella estaba perdiendo gran parte de mi potencial femenino y forzando a mi cuerpo; esos cinco días hicieron despertar en mí una consciencia única, donde con el pasar del tiempo sigo descubriendo más y más cosas sobre lo maravilloso del Ser Cíclica y cuanto bien me hace “descansar”.

Fue a través de la reconexión con la piedra sagrada llamada “jade” que esto sucedió. El Jade me llevo realmente a aprender la importancia de observarme y observar al planeta de forma más profunda, de comenzar a auto-observarme y con el pasar del tiempo llegar a ser muy minuciosa con los periodos lunares y su influencia en mí, es decir el jade me enseñó a renacer en mi propia ciclicidad. Pero más aún más impactante descubrí un camino que cambio radicalmente mi feminidad y me refiero a reconocer la importancia del descanso, en aquella época aun no era muy consciente de la luna, pero tenía mi ciclo menstrual y mi cuerpo que me hacían recordar el descanso cada 28 días. Cuando el jade llego a mi vida dormí siete días seguidos sin poderme levantar de la cama, mi mente, mi cuerpo y mis emociones se fundieron en un sueño eterno de profunda renovación, y eso jamás lo olvidaré.

Para daros una idea de quien fui, os comparto que siempre he sido una mujer muy fuerte, de carácter y también físicamente, digamos que yo adapte mi cuerpo para soportar grandes presiones y sobrecargas, pero jamás descansaba, y cuando estaba de vacaciones era mentira pues seguía pendiente de mis ocupaciones o de servir a los demás, yo misma violentaba mi derecho al descanso y permitía sobretodo que la gente de mi trabajo lo hiciera también.  Reconozco que yo misma genere una energía de dependencia hacia a mí en el entorno, haciéndome indispensable hasta cuando yo elegía descansar.  También recuerdo que mis menstruaciones fueron siempre dolorosas y aunque mi vientre gritaba de dolor, tomaba una buena cantidad de anti-inflamatorios y yo seguía funcionando como si nada.  La vida se me iba de las manos, pues siempre estaba cansada y siempre con alguna dolencia, ni el dar todo ni el tener dinero compensaba el agotamiento que aumentaba cada día.

Cuando fui adolescente alrededor de 17 años, dejé el hogar donde crecí para estudiar y de alguna manera eso hizo que desarrollará ciertas facetas masculinas o de fortaleza, es decir que mi lado masculino se manifestará por supervivencia; menciono también que sufrí de obesidad desde pequeña y eso también hizo resistente mi cuerpo a las burlas y los comentarios fuera de lugar de la gente. La manifestación de la masculinidad herida nos sucede a muchas mujeres hoy en día, me atrevería a decir que más de un 70% mostramos en nuestro actos diarios que tenemos esa huella; no importa si fuimos huérfanas, o nos tocó sobrevivir en ciertas condiciones o en un país extranjero, o quizás nos fortalecimos por la ausencia de alguno o de los dos padres… sea cual sea la causa la vida nos hizo una guerreras, muy fuertes aparentemente en muchos aspectos…pero al final de cuentas heridas (para ampliar el tema del masculino herido click aquí).

Comparto esto, pues quienes desarrollamos una masculinidad herida nos creemos muchas veces invulnerables y en nuestro inconsciente no está permitido ni ser cíclicas ni descansar, y esto tarde o temprano nos está llevando a enfermar, cuando la solución es muy sencilla.

Muchas de las mujeres con las que comparto en círculos femeninos en todo el planeta, reconocen que les es imposible descansar al menos uno o dos días al mes y se sienten mal cuando yo les planteo la posibilidad de parar para tomarse un tiempo a solas cada mes lunar, o levantarse tarde, o simplemente hacer una pausa en lo que hacen habitualmente en su hogar, como por ejemplo dejar de cocinar o no limpiar la casa. Descansar a la mujer moderna le resulta algo malo, casi imposible y mal visto; sin embargo, simplemente con el descanso, las mujeres acceden realmente a otro estado de consciencia en su feminidad, mejorando su productividad y bienestar, tanto individual como familar.

Las mujeres bajo una fuerte presencia masculina herida, nos pasamos la vida siendo el soporte fisico, mental, emocional, alimenticio y monetario de algunos o de todos los miembros de la familia, sienten que si dejan de hacerlo los suyos sufrirán y que además sin su presencia toda ira mal, algo en nosotras en algún momento se codifico para sentirnos indispensables en el entorno, apagando poco a poco nuestros verdaderos biorritmos y nuestra ciclidad.

Sin embargo, no puede haber ciclicidad en nuestra vida, no importa si soy hombre o mujer sin un periodo de descanso que nos lleve a la renovación. Debemos aprender a morir para renacer, aprender a soltar y vaciarnos para permitir entrar lo nuevo, y ese periodo nos lo marca muy claramente los periodos lunares y solares.

En nosotras las mujeres también hay algo más que nos marca, es nuestra biología y es nuestro ciclo menstrual; cuando despertamos nuestra conciencia hacia el planeta, nos damos cuenta que éste ciclo es lunar y un camino mágico de enseñanzas y renovación, de madurez y sabiduría.

Estar en consonancia con los ritmos y ciclos del planeta, nos vuelve como la Madre Tierra, disfrutando al máximo los periodos de descanso, dando también oportunidad a que nuestro cuerpo se renueve, igual que nuestras emociones y nuestras ideas, dando paso a una vida más sabia y equilibrada.

La forma más clara de poder entender la ciclicidad es ver las estaciones, invierno, primavera, verano y otoño, el planeta experimenta una especie de muerte y descanso y todo vuelve a renacer, a florecer y a brillar, para nuevamente volver a renovarse. Como es el macro cosmos es el micro cosmos.

¡Así es el Universo, las estrellas, los planetas, la Tierra y nosotros los seres humanos… así es la vida…!! Un eterno cambio y una eterna ciclicidad.

¿Cómo está tu ciclicidad y los descansos en tu vida?

Reflexionemos en ello.

Al final comparto un video sobre la sabiduria del descanso


Escrito por: Samahia.

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