Enraizamiento

Beneficios del Enraizamiento

ESTAR ENRAIZADO FORTALECE NUESTRO SISTEMA ENDOCRINO Y NERVIOSO

Aunque nuestro sistema endocrino sea fundamental para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, poco sabemos de él, salvo cuando nos enfermamos y debemos ir al especialista.

Escribiendo este libro y basándome en mi experiencia investigué un poco para confirmar y poder transmitir de forma clara como se relaciona el “estar enraizado conscientemente en la tierra” con el sistema endocrino y el sistema nervioso.

El sistema endocrino se encarga nada más y nada menos de regular nuestro estado de ánimo y el crecimiento celular, controla el funcionamiento de distintos tejidos y el metabolismo, así como la función sexual y los procesos reproductores. Pero además colabora estrechamente con el sistema nervioso que se encarga de procesos como la respiración y el movimiento corporal; es decir, aunque sus funciones sean distintas colaboran mutuamente para el correcto desarrollo del cuerpo y nuestro bienestar.

Las hormonas y las glándulas componen nuestra parte endocrina. Las hormonas son una especie de mensajeros químicos del cuerpo que transmiten información e instrucciones a ciertos conjuntos de células. La glándula es un conjunto de células que fabrican y segregan hormonas, unas sustancias que se liberan directamente al torrente sanguíneo; existen más de 20 tipos de hormonas diferentes en el organismo humano.

Las principales glándulas del cuerpo son:

  • El hipotálamo
  • La hipófisis
  • La glándula tiroidea
  • Las glándulas paratiroideas
  • La glándula pineal
  • Las glándulas suprarrenales
  • Las gónadas o glándulas reproductoras (ovarios y testículos)

En esta oportunidad nos concentraremos en las 2 últimas glándulas de la lista, las reproductoras y suprarrenales, que se relacionan con nuestro primer y segundo chakra.

Las glándulas suprarrenales

Son de forma triangular y se ubican por encima de cada riñón, cada uno contiene dos partes con diferentes hormonas y distintas funciones.

La parte más externa es la corteza suprarrenal, produce unas hormonas denominadas corticoesteroides, que contribuyen a regular el equilibrio entre sales minerales y agua, regula la inflamación, el metabolismo de hidratos de carbono, y el sistema inmunitario.

Es decir, si nuestro cuerpo energético no está enraizado, es muy probable que tengamos malestares relacionados a la retención de líquidos, problemas de digestión y unas defensas bajas, debilitando en gran medida nuestra capacidad de respuesta corporal y la movilidad.

La parte más interna llamada médula suprarrenal, produce hormonas llamadas catecolaminas, como la adrenalina también llamada “epinefrina”, que es una hormona y al mismo tiempo un neurotransmisor que se encarga de aumentar la presión sanguínea de los músculos esqueléticos, también acelera el ritmo cardiaco y pone en funcionamiento nuestras reservas de energía, para que los músculos tengan el máximo combustible y puedan reaccionar ante situaciones de emergencia, como defenderse o salir huyendo.

Para una mejor comprensión, un neurotransmisor es un tipo particular de hormonas, que transmite información de una neurona (un tipo de célula del sistema nervioso) a otra neurona cercana a través de impulsos eléctricos (sinapsis).  Por el contrario, una hormona se comunica con otra célula sin importar lo lejos que esté, pues viaja a través del torrente sanguíneo.  Las neurohormonas cumplen esta doble función, trabajando para el sistema endocrino y nervioso al mismo tiempo, como por ejemplo la adrenalina.

El estrés

Es muy común por el tipo de vida urbana que llevamos en el mundo actual, forzar constantemente la producción de adrenalina, dando origen a lo que se podría denominar la enfermedad del siglo XXI “el estrés”, que afecta de forma directa al sistema endocrino y nervioso.

Cuando hay emociones fuertes, la liberación de adrenalina estimula al máximo el sistema cardiovascular, aumentando la presión arterial y los latidos del corazón; sentirnos “sin raíces” nos lleva a experimentar en nuestra vida diaria miedo, inseguridad, resistencia a los cambios, falta de estabilidad y un estado de alerta e inquietud permanentes, generando una producción constante de adrenalina sin ser realmente necesaria para nuestro organismo.  Esto afecta también al sistema nervioso que está preparado para aguantar situaciones de estrés puntuales, pero si la tensión es constante nos provocará falta de concentración, desánimo, agotamiento, insomnio, etc.

Tomado del libro ENRAIZAMIENTO

Al final del articulo compartimos Un Ritual/Meditación de Enraizamiento

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Escrito por: Samahia.

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